Dante Salvatore Valcárcel
—¿Y por qué no se lo dijiste a Alessia? —pregunto.
—Porque Rafael también dijo que no debía hablar de Custodia Negra hasta que ella lo mencionara primero.
Alessia se lleva una mano al pecho.
—Mi padre no confiaba en nadie.
—Confiaba en ti —responde Octavia—. Por eso te dejó la llave.
Mi teléfono vibra. Número privado. Todos miran mi mano. Abro el mensaje.
“Qué conmovedor. La abogada dice la verdad… esta vez.”
Mi mandíbula se endurece. Otro mensaje entra.
“No es Octavia