Alessia Vittoria Bellerose
Después de unos segundos, respira hondo.
—Si vienes, obedeces cuando te diga que te cubras.
—Si tú sangras, obedeces cuando te diga que pares.
—No prometo imposibles.
—Yo tampoco.
Rocco suspira desde la puerta.
—Me alegra ver que el romance no les ha quitado lo insoportables.
Dante lo fulmina con la mirada.
—Una palabra más y te mando primero al túnel.
—Ya estoy listo, jefe.
Me visto con rapidez. No con vestidos elegantes ni tacones. Esta vez uso pantalón negro, botas