Alessia Vittoria Bellerose
No recuerdo su voz. La frase sale de mi boca y, apenas la escucho, siento que algo dentro de mí se rompe otra vez.
Dante está frente a mí. Lo veo. Lo reconozco.
Reconozco sus ojos oscuros, la línea dura de su mandíbula, la herida mal cerrada en la ceja, la camisa arrugada, el vendaje bajo la tela, la forma en que ocupa una habitación como si incluso el aire tuviera que pedirle permiso antes de moverse.
Sé que es él. Sé que es Dante Salvatore Valcárcel. Sé que es el ho