VERONICA
Me paseé por la cocina, con la taza de café en la mano, tratando de despejar mi mente. La mañana era tranquila, solo el sonido del reloj en la pared y el olor a café recién hecho llenaban el aire. Pero mi cabeza estaba llena de pensamientos y dudas.
Miré el líquido oscuro en mi taza, tratando de encontrar una respuesta a mi dilema. Este fin de semana, Gabriel, el hermano de mi jefe Bruno, me había invitado a salir y yo realmente quería ir. Hacía mucho tiempo que no veía a mi familia y