Amira
“Siéntate a la mesa y quítate la camisa. Quiero poder ver todo tu brazo”.
Estoy en modo ‘doctora’ ahora. En algún lugar en el fondo de mi cerebro, una parte de mí está temblando ante la idea de estar a solas ante un Dante sin camisa. Obviamente eso ha causado problemas antes.
Pero sobre todo, estoy preocupada por su herida. Una infección puede ser mortal.
“Puedo subirme la manga” dice él.
“No”. Abro el botiquín de primeros auxilios que tomé prestado de la recepción y frunzo el ceño ante