Nadie sabe lo que tiene. Capítulo 25: Una luna de miel sin igual.
De nada le sirvió la ducha fría, usar la manuela, solo de imaginar lo que había debajo de la bata de Leonor lo puso a mil. Salió del baño frustrado, se lanzó en la cama solo con la toalla en la cintura y se puso una almohada en la cara tratando de conciliar el sueño, pero fue imposible, esa diminuta mujer se escurría en su cabeza y estaba a punto de volverlo loco.
No supo cuánto tiempo estuvo así, pero al final terminó levantándose y caminando hacia la sala de la suite, para ver que estaba haci