Nadie sabe lo que tiene. Capítulo 56: Ladrona de corazón.
Los días fueron pasando y Angus se dio a la tarea de conquistar a Leonor, todas las mañanas, antes de irse en la oficina, le compraba el desayuno y se lo llevaba, y la acostumbró a esperar ansiosa cada día su llegada, con la anticipación de un niño en Navidad.
Por las tardes, después de sus respectivos trabajos, Angus se iba a la casa de Leonor y le preparaba la cena mientras Leonor se relajaba en el sillón.
Y después de cenar, se sentaron en el sofá.
—¿Puedes permitirme tocar a nuestra niña?