KATIA VEGA
Conforme los días pasaron noté que los trabajadores aceptaban a Marcos cada vez más, hasta el punto de que, a la hora de la comida y durante el desayuno, comían y bromeaban juntos, eso sí, con Samuel en su regazo, pegado a él. Aunque mi bebé no sabía que era su padre, parecía que a su corazón no le cabía duda.
Durante él día Marcos realizaba cualquier trabajo, cada vez con más habilidad, y tenía tiempo para juguetear con Samuel, incluso con Emilia, aunque a Arturo le dieran celos, p