LISA GALINDO
—Lo primero será curar su piel… Si empezamos por la columna, durante el manejo podemos provocar que la piel quemada se desprenda, haciendo que se vuelva un proceso complicado y doloroso —dijo la doctora del otro lado del escritorio mientras permanecía con la mirada perdida.
Antes de aceptar formalmente el puesto de corresponsal, había algo más que tenía que hacer y eso era pagar mi deuda. No quería irme sin hacerlo.
—Entiendo… —contesté melancólica, recordando como borré cada foto