KATIA VEGA
El terror había pasado, mis pequeñas estaban sanas y salvas, después de discutirlo mucho, Marcos y yo acordamos que se llamarían Paula y Daniela, siendo Paula mi niña más tranquila, la que casi no lloraba y cuando lo hacía, rápido encontraba consuelo en los brazos de Marcos, ese era su sitio favorito, en cambio Daniela odiaba que la envolviéramos en sus cobijas, tenía aptitudes de escapista, y era la menos paciente a la hora de comer, pero cuando la arrullaba y le cantaba era la prim