Lilith apenas pudo dar crédito a lo que veían sus ojos. Frente a ella, Lucca, Susan y Loren permanecían inmóviles, con miradas llenas de asombro y una emoción que apenas lograban contener. No pasó ni un segundo antes de que los tres corrieran hacia ella, rompiendo cualquier protocolo o distancia que pudieran imponer las circunstancias. La rodearon con un abrazo apretado, desesperado, como si temieran que pudiera desvanecerse si no la sostenían con fuerza.
Lilith sintió el calor de sus cuerpos