PRESENTE
El gimnasio olía a sudor y determinación, una mezcla que impregnaba el aire con la promesa de cambio. Lilith estaba en el centro de todo, un pequeño huracán de fuerza contenida. La luz fluorescente resaltaba el brillo del sudor en su piel pálida, como si cada gota fuese el testimonio del infierno que había dejado atrás.
Frente a ella, el saco de boxeo se balanceaba con cada golpe, como si quisiera devolverle el desafío. Sus nudillos, protegidos por vendas ajustadas, chocaban contra l