Meses después.
El sol del verano brillaba con intensidad sobre los campos de Paraguay, reflejándose en los vastos pastizales y en el río que serpenteaba a lo lejos. Lilith se detuvo al borde de la pista de carreras improvisada, respirando profundamente mientras acariciaba la crin de Áurea, la yegua que Camila Becker le había obsequiado hace dos meses exactamente. Aquel animal no era solo un regalo, sino un símbolo de fuerza y superación, una extensión de su propio espíritu indomable.
Lilith hab