Ella se quedó inmóvil, las palabras resonando en su mente como ecos de un golpe que no dejaba de repetirse.
-Te exijo que desaparezcas de mi vida -concluyó Kamill, con una dureza que hizo que Lilith parpadeara rápidamente para contener las lágrimas que amenazaban con traicionarla.
Lilith lo miró fijamente, su postura todavía erguida y desafiante, como si sus palabras no la hubieran alcanzado. Pero por dentro, cada sílaba había dejado una grieta en su corazón.
-Kamill Becker-dijo ella, su voz