- Es un gusto conocerla Señorita Ivanova - Lilith extiende la mano y Polina hace lo mismo, aquello toma por sorpresa a Kamill.
El aire parecía detenerse cuando la mano de Lilith, fría como un amanecer en pleno invierno, rozó la de Polina. La temperatura de la sala descendió de forma tan palpable que Polina juró que la propia Reina del Hielo había invadido el lugar con su presencia. El contacto fue breve, pero suficiente para que un escalofrío recorriera su columna, erizándole la piel.
Epona se