En una Mansión imponente rodeada de guardias, como si allí estuviera resguardado el Presidente de un País —Sigo sin entender como el cuerpo de la bastarda que tienes no pudo ser encontrada — expuso Martha mientras se llevaba la copa de Whisky a la boca, seguía siendo una mujer tan despreciable como la de hace tres años — Pero me da tanta tranquilidad saber que fue destruida por algún animal salvaje, que no haya quedado ni siquiera una pequeña uña de ella— Martha parecía disfrutar mientras ex