Valeria ingresó a su habitación y se dejó caer en la cama, sintiéndose completamente desolada. Las lágrimas brotaron de sus ojos; no podía creer que Guillermo, el hombre del que estaba tan enamorada, le hubiera infligido una traición tan cruel. Su llanto se intensificó, ahogada por un torrente de impotencia y dolor. Pensaba en su hija Laura y en su hermana Isabel, quien había atravesado un sufrimiento similar al descubrir la traición de Guillermo con Natalia.
Ese recuerdo la impactó profundamen