Valeria se quedó paralizada en la entrada, sus ojos se llenaron de lágrimas al ver a Guillermo y Tania en la cama, desnudos y enredados en una situación que jamás había imaginado. Su corazón se rompía en mil pedazos mientras sus pensamientos se agolpaban, tratando de encontrar sentido a lo que estaba presenciando.
—Guillermo… —susurró Valeria, con su voz temblorosa y llena de dolor mientras las lágrimas corrían por su rostro sintiendo un profundo dolor en el corazón.
Guillermo, al escuchar su