Javier estaba sorprendido al ver a Rebeca allí, de pie en la cocina, con esa sonrisa que siempre había tenido el poder de desarmarlo. No podía creer que el destino lo hubiera llevado a este momento, justo cuando pensaba que había logrado salir de su pasado.
—Hola, Javier. ¡Qué sorpresa encontrarte aquí después de tanto tiempo! —dijo Rebeca, con su tono despreocupado que contrastaba con la tensión palpable en el aire.
Valeria, sin entender la razón de la palidez de Javier, miró a ambos con curio