Valeria experimentó una sensación de inquietud al observar la expresión en el rostro de Guillermo. Era evidente que algo no estaba bien, aunque la magnitud de lo que estaba a punto de desatarse era difícil de anticipar.
—Guillermo, ¿qué está sucediendo? —preguntó, esforzándose por mantener la calma en su voz.
Tania, que había permanecido al margen, observaba con una sonrisa contenida y, posteriormente, se acercó a Guillermo con una actitud desafiante.
—Creo que me retiraré a mi habitación —anun