Guillermo abrió la puerta con una mezcla de nerviosismo y determinación. La visión de Javier, parado en el umbral, lo tomó por sorpresa.
—¿Qué haces tú aquí, Javier? preguntó Guillermo, tratando de mantener la calma frente a su hija Laura, quien observaba la escena con curiosidad.
—Vine a buscar a Valeria, respondió Javier, con una sonrisa que delataba su triunfo.
Guillermo, consumido por los celos, replicó:
—Tú no tienes por qué buscar a Valeria. Ella es mi mujer.
—Un momento, Guillermo, —int