CAPÍTULO 84
Mientras en el piso de presidencia se celebraban victorias, en el subsuelo de la moral corporativa, Roberto De la Vega buscaba desesperadamente una pala para cavar la tumba de su sobrina política.
— Y bien, Estrada —dijo Roberto, tamborileando los dedos sobre la mesa—. No tengo todo el día. Dime que encontraste algo. Dime que está lavando dinero, que tiene deudas de juego, que le paga a un amante... ¡Algo!
Estrada abrió su maletín y sacó una carpeta fina. Demasiado fina para el gust