CAPÍTULO 83
— Señor Tanaka —comenzó Lucía, dejando la carpeta del proyecto sobre el escritorio—, quiero empezar agradeciéndole. Sé que su agenda es milimétrica. El hecho de que haya decidido quedarse en la ciudad un día más, perdiendo seguramente otras reuniones en Tokio, es un gesto que valoro profundamente.
Tanaka dejó la taza con suavidad sobre el platillo.
— El tiempo es relativo cuando la oportunidad es única, señora De la Vega. —Sonrió levemente—. Decidí retrasar mi viaje porque, después