CAPÍTULO 85
Lucía se asomó a la puerta del baño, donde Alexander terminaba de arreglarse los gemelos de la camisa frente al espejo.
— Alexander —llamó ella, con un vestido negro en una mano y uno azul en la otra—. ¿Cómo debería ir vestida a este restaurante? No quiero parecer que voy a una gala, pero tampoco quiero faltarles el respeto.
Alexander se giró, evaluando las opciones con ojo crítico.
— Es una cena de negocios, pero relajada. Tanaka valora la autenticidad más que la ostentación. —Seña