Mundo ficciónIniciar sesiónEl domingo llegó. Alexander se levantó, estirando los brazos y sacudiéndose la manta. No iba a permitir que el domingo fuera una repetición del sábado. Había cometido un error, sí. Un error grave motivado por su adicción al trabajo y su ego. Pero Alexander De la Vega no era un hombre que se revolcara en la derrota; era un hombre que







