CAPÍTULO 64
A diferencia de Rodrigo y Elisa, que se paseaban por el claro como si estuvieran en una inspección sanitaria obligatoria, sus hijos, Thiago y Benicio, rebosaban una energía que ni siquiera el sol de la tarde lograba mitigar. Sin embargo, una pequeña nube de frustración ensombrecía sus rostros mientras guardaban las estacas sobrantes de su tienda.
— No es justo, Ben —masculló Thiago, el mayor de los hermanos—. Flor y Mateo ganaron el premio porque su tienda parece una revista de arqu