CAPÍTULO 53
Rodrigo y Roberto caminaban por el pasillo con la seguridad de quien lleva una espada afilada bajo el brazo. La carpeta azul que Roberto sostenía no contenía solo papeles; contenía, según ellos, la llave para recuperar el control de la empresa y expulsar a la intrusa.
Se detuvieron frente a la puerta del despacho de Augusto en la mansión. Rodrigo se aflojó el nudo de la corbata, preparándose para la actuación de su vida: la del nieto preocupado y escandalizado por el honor familiar.