CAPÍTULO 54
— De la noche a la mañana —dijo Alina, rompiendo el silencio rítmico del acomodo de cajas—, ahora no se te despega.
Lucía se detuvo con una caja en la mano.
— ¿Quién?
— ¿Quién va a ser? Tu marido, el magnate. —Alina soltó una risa incrédula, pasándole otra planilla—. No te escribió ni una vez en diez años, Lucía. Ni una tarjeta de Navidad, ni un mensaje de humo. Y ahora, de repente, parece tu sombra. No logro tener un momento a solas contigo sin que él aparezca con comida, con contr