CAPÍTULO 131
Se levantó de la mesa. Sus piernas se sentían pesadas. Caminó hacia la zona restringida, el pasillo lateral que llevaba a los camerinos VIP. El guardia de esa zona lo reconoció y lo dejó pasar con un asentimiento discreto. Mateo era el cliente que mejor propina dejaba y el que menos problemas causaba.
Llegó a la puerta del camerino.
Esperó.
Escuchó el sonido del agua corriendo, luego silencio.
La puerta se abrió.
Samanta salió. Ya no llevaba la túnica de gasa. Vestía unos jeans aj