CAPÍTULO 130
Mateo De la Vega estaba sentado tras el escritorio que. Firmó el último documento del legajo de la fusión de energías renovables con un trazo rápido y agresivo. Cerró la carpeta y la dejó en la pila de finalizado.
Se frotó los ojos con el pulgar y el índice, sintiendo el ardor del cansancio y de las luces artificiales. Su padre se había ido horas antes, después de esa charla incómoda donde la preocupación paternal se había sentido más como una auditoría personal.
«¿Qué estás buscan