CAPÍTULO 129
El edificio de VegaCorp seguía teniendo la misma vista imponente de la ciudad que hacía veinte años, pero el hombre que observaba el horizonte a través del cristal templado ya no era el mismo.
Lo que captaba la atención de Alexander no era la tecnología, sino el hombre joven que estaba de pie frente a él, ajustándose los gemelos de la camisa con un gesto que Alexander reconoció con una punzada de nostalgia: era el mismo gesto que él hacía cuando estaba nervioso.
Mateo de la Vega t