CAPÍTULO 128
Lucía soltó el maletín médico en el pasto. Caminó los últimos metros que los separaban, con una mezcla de alivio y confusión.
— Alexander... —murmuró—. ¿Qué haces aquí? ¿Y la emergencia? Alina me dijo que había caballos muriéndose.
Alexander negó con la cabeza, acercándose a ella pero sin tocarla todavía.
— Alina es una excelente cómplice, pero un poco dramática. No hay caballos muriéndose. Están perfectos. Son Viento y Fuego. Acaban de llegar.
Lucía miró a los animales, que levant