Capítulo 147. Recuerdos Fugaces.
Ximena se escondió rápidamente bajo la sábana y el movimiento hizo que Fernando abriera los ojos.
—Ésto es un sueño... Estoy soñando, estoy soñando...—, susurraba Ximena una y otra vez con los ojos cerrados.
Fernando escuchó los susurros de Ximena y no pudo evitar reírse de forma tierna y agradable.
—Buenos días, Ximena. ¿Cómo amaneciste?—, con voz suave y amable.
—Tú no estás aquí, ésto es un sueño...
—¿Un sueño?—, Fernando sonrió mirando al techo—, Quizás un pellizco te haga entender que