Capítulo 146. Por el bien de ellos.
—¡Félix! ¿Qué está haciendo mi hijo aquí? ¿Cómo lo sacaste de la mansión Lancer?—, reclamó Ximena desesperada.
—¡También es mi hijo! ¡El tiene derecho a estar aquí en la fiesta de su padre y rodeado de personas poderosas!
—¡Muy bien, muy bien, muy bien! ¡Ya ganaste! ¡Si querías demostrar algo, ya lo hiciste! ¡Me queda claro que tienes el control!—, decía Ximena de forma sumisa y suplicante—, Sólamente, por favor, por favor, por favor, no le hagas daño a mi hijo.
—Qué casualidad que lo mencio