76. Un pequeño barco a flote
La noche llegó con suavidad, como una mano que sabe cuándo sostener. Las luces del dormitorio estaban atenuadas, dejando un resplandor cálido que se posaba suavemente sobre las paredes. Afuera, la ciudad respiraba a un ritmo tranquilo; dentro, su hogar guardaba un pulso mucho más vivo.
Ethan dormía profundamente en la habitación contigua, su respiración constante, su pequeño mundo a salvo. Emma cerró la puerta en silencio, como si dejara un papel a un lado por un momento. Cuando se volvió, Jame