47. Ese rostro tan parecido
El llanto del bebé llenó la habitación, resonando con suavidad entre el sonido de la lluvia al otro lado de la ventana.
James permanecía de pie, inmóvil junto a la cama, incapaz de apartar la mirada de la pequeña figura que acababa de llegar al mundo. El bebé lloraba con fuerza, pero para James aquel sonido era como la melodía más hermosa que había escuchado en su vida.
—Es un niño —dijo el médico con una sonrisa cansada pero sincera—. Su bebé está sano, pesa tres coma dos kilogramos.
La enferm