46. Cuando todo salió a la luz
La sirena de la ambulancia aulló frente al hotel, atravesando la multitud de periodistas que aún no se había dispersado. Las luces azules giraban bajo la ligera lluvia de la tarde.
James corría junto a la camilla, aferrando la mano sudorosa de Emma. El cuerpo de ella temblaba, su respiración era entrecortada.
—James… duele mucho… —su voz era débil, pero mantenía los ojos abiertos, intentando enfocarlo.
—Tranquila, cariño. Ya casi llegamos. Resiste un poco más —dijo James, mirándola al rostro mi