38. Entre dos luces
El aire en Londres aquella tarde era frío, pero Sophie no lo sentía. En su amplio estudio, la luz del sol atravesaba los altos ventanales, iluminando las pilas de telas y bocetos que cubrían la mesa. La mujer estaba concentrada organizando el concepto para el desfile que acababa de aceptar. Sus dedos ágiles danzaban sobre el papel, mientras su rostro irradiaba un entusiasmo más intenso que nunca.
En los últimos meses, el nombre de Sophie había quedado opacado entre los rumores sobre su parecido