141. Elegir mantenerse firmes
La mañana en Londres avanzaba con un ritmo que volvía a sentirse familiar—tráfico ordenado, edificios de cristal reflejando el cielo pálido y el pulso constante del trabajo exigiendo concentración total. James llegó a su oficina más temprano de lo habitual. Había cosas que quería poner en orden antes de la reunión de financiación programada para más tarde ese día. El nombre de Emma cruzó por su mente, al igual que Ethan, quien esa mañana se había negado a soltar el abrazo de su madre más de lo