140. Lo que París y Londres les enseñaron
El avión aterrizó en Londres bajo un cielo bajo y gris, como si la ciudad los recibiera con la misma cautela que ahora se había instalado en el pecho de Emma. París quedaba atrás, y sin embargo su sombra no se había desvanecido por completo. Algo había cambiado desde aquel día—no solo en James, no solo en Ethan, sino en la propia Emma.
Ethan salió del aeropuerto con pasos pequeños que siempre intentaban seguir el ritmo de sus padres. Una mano se aferraba con fuerza a la de Emma, mientras la otr