103. Aprendiendo a navegar juntos
James levantó a Ethan más alto, y la pequeña risa del niño rompió la tensión que se había instalado en la casa durante semanas. Emma los observó desde la puerta, una mano apoyada instintivamente sobre su vientre. Por primera vez en mucho tiempo, la escena se sentía completa—sin la sombra del zumbido de un teléfono ni el rostro de James dividido entre el hogar y la oficina.
“Helado”, repitió Ethan con entusiasmo.
“Después de la cena”, respondió James con un guiño. “Acuerdo familiar.”
Emma sonrió