El Café Mirador ocupaba el segundo piso de un edificio art déco en el distrito financiero. Ventanas enormes daban a la ciudad, ofreciendo vistas panorámicas de edificios corporativos que se alzaban como torres de Babel modernas. Era el tipo de lugar donde ejecutivos cerraban tratos sobre cafés de especialidad que costaban más que una comida completa en restaurantes normales.
Ella llegó quince minutos temprano. Había dejado a los niños con David, quien prometió no dejarlos solos ni por un segund