Casi de inmediato, me retracto de lo que he dicho.
―¡Vete a la mierd4, imbécil, y olvida lo que dije!
Salgo de allí y huyo como cobarde. Necesito respirar un poco de aire puro para aclarar mis pensamientos. Comienzo a desvariar y a decir cosas absurdas que pueden complicar mi existencia. ¿En qué demonios estaba pensando? ¿Por qué razón dije aquello?
¿Enamorado? ¿Yo? ¡Qué va! Joder, parezco bipolar.
Atravieso la sala y salgo a la calle para ir a cualquier lugar en el que pueda quitarme de encima