Recuperarlas se había tomado más tiempo de lo esperado, pero valió la pena cada segundo de espera. No hay nada que se compare a la felicidad que me embarga en este preciso momento. Ellas están de vuelta en mi vida y allí se van a quedar para siempre. Cada cuanto, me volteo a mirarla para asegurarme de que esto no es una visión, sino de un hecho real. Mi corazón se estremece cada vez que nuestras miradas coinciden y la veo reír feliz y contenta.
Me detengo frente a la que de ahora en adelante se