¡Positivo!
Mis manos tiemblan al ver la confirmación de mis sospechas. Una corriente halada recorre todo mi cuerpo y eriza mis vellos por completo. Lo presentí desde el fondo de mi corazón en el mismo instante en que comenzaron los síntomas. ¿Qué voy a hacer ahora?
Mi boca tiembla y las lágrimas amenazan con salir. Estoy embarazada y no sí sentirme feliz o aterrada por la noticia. Recordar lo que sucedió con mi primer embarazo me pone muy nerviosa. Respiro profundo y trato de calmarme. Ahora de