―Debo salir, Wilson ―le anuncio―. Tengo asuntos que resolver.
Su mirada es reprobatoria, sin embargo, lo está considerando.
―Iré contigo ―me tiende su mano y no sé qué demonios es lo que me está pidiendo―. Necesito mis llaves de vuelta ―me exige determinado―. Esta vez seré yo el que conduzca.
¿Llaves?
Reviso los bolsillos de mi pantalón y consigo un juego de ellas. Espero que sean las que está pidiendo. Una vez que se las muestro, las arranca de mi mano y se aleja sin mencionar una sola pal