Dejo a mi mujer tendida en la cama, coloco un beso en la frente de la pequeña y se la devuelvo a la mujer.
―Debo resolver algo ―le digo decidido―, por favor quédate con ellas y cuídalas hasta que regrese.
No sé cómo diablos voy a hacer para recuperar el amor de mi mujer, pero haré lo que esté en mis manos para conseguirlo.
―¿A dónde vas, hijo? No creo que sea conveniente que…
Ahora mismo no estoy para dar ninguna explicación, menos a esta desconocida.
―Solo preocúpate por saber que volveré