Lucy cerró la puerta detrás de sí con un golpe seco, como si pudiera contener todo el mundo fuera de su apartamento.
El eco del cierre resonó en la habitación vacía, pero no logró ahogar el tumulto que se arremolinaba en su interior.
Se dejó caer sobre la silla frente al escritorio, apoyando la cabeza entre las manos y respirando con dificultad.
La reunión con Ripley había sido un golpe que la dejó tambaleándose.
Cada palabra de la jefa resonaba en su mente, cada mirada, cada pausa. La orde