El silencio en la habitación es interrumpido por un sonido agudo y urgente.
El buscapersonas de Sawyer vibra contra el bolsillo de su bata, sacándolo de golpe de esa calma frágil que apenas empezaba a construir con Lucy.
Él lo saca rápido, sus ojos se tensan al leer el código brillante que parpadea en la pequeña pantalla: 911.
No hay margen para dudas. Ese número solo significa una cosa: emergencia absoluta.
—Tengo que salir —murmura Sawyer, inclinándose hacia Lucy, que lo observa con el ceño