Lucy camina a paso rápido por el pasillo, ignorando las miradas curiosas de enfermeras y residentes que notan la tensión en su rostro.
Ella sabe exactamente dónde está Sawyer. No necesita preguntarle a nadie ni revisar las cámaras de seguridad.
Él solo va a un lugar cuando las cosas se ponen insoportables: la terraza en la que la llevó aquella vez, su refugio secreto, el único sitio donde baja la guardia.
Abre la puerta de vidrio con suavidad. El aire fresco de la tarde la recibe con un golpe